Puedo sentir la tranquilidad invadiendo mi cuerpo. Miro a mi alrededor. ¿Dónde estoy? La quietud de mi alma me llena de esperanza. ¿Estoy sola? Evidentemente sí, pero no me importa demasiado; es muy temprano para empezar a preocuparse. Espero. Sigo esperando pero nadie llega. Es ahí cuando empiezo a entender que nadie vendrá; son sólo recuerdos.
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