April 1, 2013

No place like home






Ya nos visitaron los primeros fríos y pude sacar los gorritos del placard (aunque me pasé la mayor parte de las últimas dos semanas en casa, en pijama).
Ahora, mientras escribo esta entrada, estoy escuchando música y mirando de reojo la agenda llena de cosas que tengo que hacer en los próximos días. Estoy contenta porque llueve y porque hace varios días que no siendo nada de ansiedad; que era la idea de estas mini vacaciones y se pudo cumplir. Descansé lo suficiente como para volver a retomar mi rutina, y esta vez estoy decidida a disfrutarla porque, al fin y al cabo, nadie me obliga a hacer nada de lo que hago.
Hoy hablé un rato largo con mi mamá y me tranquilizó saber que banca cada una de las decisiones que tomé. Me alegró que me dijera que estaba orgullosa de mí, que le encantaban mis ideales como persona y que lo que más feliz la hacía era saber que yo no era una persona mediocre. Lo que dijo son cosas simples, pero me tranquiliza escuchar cosas así que salen de ella.
Así que ahora, mitad nostáñgica-mitad feñiz, me dispongo a disfrutar de los últimos dos días de vacaciones antes de empezar las responsabilidades del 2013. Abrazo.