Cuando la incertidumbre y la fe se juntan ¿Qué pasa? Son como la tristeza y la alegría que no pueden coexistir en un mismo cuerpo; tienen que fusionarse para lograr un equilibrio o bien decidirse por una o la otra.
No se puede ir y venir al mismo tiempo. Para poder volver es necesario haberse ido y para partir se necesita dar un primer paso; un paso certero, decidido. Una pisada fuerte que determine lo que quiero. Sí, puede que el suelo se rasgue al tocarlo y que así caigamos y nos lastimemos. Pero si no damos ese paso no sabemos qué es lo que tenemos en frente y siempre estaremos ahí, parados, preguntándonos que hubiera pasado si lo hubieramos dado.
Y acá me encuentro yo, llena de expectativas y sin miedo de equivocarme y pisar en el lugar incorrecto. Quiero aprender, no importa cuánto duela. Quiero aprender de mí misma, conocerme.
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