September 5, 2010

Continuará

Con las uñas pintadas de verde esmeralda y vistiendo una camisa floreada, cortesía de los años 70, me dispongo a darle principio a esta historia. Quizá sea necesario que antes de empezar me advierta a mí misma que no es así como quería que fueran las cosas, pero el recuerdo de los sucesos que se llevarán a cabo parecen ser el único consuelo ante tal áspera situación. Y entonces, con los elementos necesarios en mano y con un montón de anécdotas por contar o por vivir, me siento en un cómodo sillón, o en una dura silla de madera, o en el piso, y dejo que mi mundo se llene de efímeros delirios.

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