March 1, 2010

De no creer

Hacía mucho tiempo no madrugaba para estudiar (no madrugaba en general, para serles sincera). Hoy me levanté relativamente temprano para preparar un final. Me senté y procedí a abrir el libro. Lo miré de reojo como para que entendiera que lo estaba tocando a esa hora por una cuestión de fuerza mayor. Miré el reloj para tener un mejor control de la cantidad de tiempo que iba a invertir adquiriendo el conocimiento que el mismo libro me ofrecía y observé que eran las 8.
Tengo la convicción de que no me distraje en ningún momento mientras leía  pero pronto algo me separó de mi profundo estado de concentración. Mis ojos habían comenzado a arderme, y tuve que estirarme un poco ya que mi columna se estaba cansando de estar en la misma posición. Aseguré apresuradamente que había estado leyendo por una hora y culpé a las vacaciones, afirmando que estar tanto tiempo sin estudiar me había dejado fuera de estado.
Como mi meta era concentrarme al menos por dos horas seguidas, me obligué a mi misma a quedarme leyendo. Antes de seguir con la lectura, decidí girar mi cabeza hacia el reloj de pared para saber con exactitud cuánto tiempo faltaba para que fuesen las 10.
El asombro me invadió por completo. Llegué hasta pensar que el reloj estaba andando mal y que por alguna extraña causa las agujas habían acelerado su marcha. Pero tal cosa no podía ser posible, así que me animé a creer que sí, que eran las 12 del mediodía y que había estado 4 horas seguidas estudiando responsablemente.

1 comment:

Agost said...

pensar en estudiar me da escalofrios, menos mal que rendi todo en diciembre! empiezo el 25, y la verdad que no estoy lista
brrr